miércoles, 8 de marzo de 2023

VIAJE DE ESTUDIOS PROFESORADO DE HISTORIA

En octubre del año 2015, docentes del profesorado de Historia encabezados por la profesora Gladys García, el profesor Fabián Mancilla, el profesor Darío Manulak organizan un viaje de estudios para conocer distintos lugares históricos de la Argentina y que todo docente y alumno de historia debe conocer, Por ejemplo la Casa de Gobierno, el museo de Malvinas, la ex ESMA, Tecnópolis, el cementerio de La Recoleta donde están los restos de distintos próceres. Disfrutaron de este viaje alumnos de la carrera de Historia, algunos de la carrera de Nivel Inicial, otros del Nivel Primario y algunos del Profesorado de Geografía. El viaje fue todo un éxito y todos quedaron muy contentos por la experiencia del viaje.

Una experiencia muy positiva en mi carrera docente junto a un grupo de alumnos de la carrera.






jueves, 6 de octubre de 2022

SEMINARIO SOBRE MALVINAS-CABA 2013





 El 16 y 17 de abril del 2013, ya como docente del Instituto de Educación Superior de Pampa del Infierno, nos llega una invitación al Profesorado de Historia para participar de un seminario sobre las Islas Malvinas y su Problemática. La Invitación entusiasmaba pero lo negativo era que solo había pasajes para dos alumnos y para dos docentes. Bajo una tristeza por no poder llevar a todos mis alumnos, tuvimos que elegir por sorteo a dos estudiantes de la carrera que fueron Janina Pérez y Manuel Montes. Los docentes que acompañamos a los alumnos fuimos la profesora Gladys García y quien escribe. Una experiencia inolvidable. El seminario se tituló "La Enseñanza de Malvinas. Memoria, Soberanía y Democracia" y fue realizado en las instalaciones del Museo Malvinas de CABA.



Con los alumnos de Historia Janina Pérez y Manuel Montes en pleno Seminario.



jueves, 1 de septiembre de 2022

MIS PRIMERAS EXPERIENCIAS DOCENTES ALLÁ POR 1990.

 MIS PRIMEROS ALUMNOS ALLÁ POR 1990...

Corría el año 1990. Cursaba por ese entonces el segundo año del Profesorado en Letras e Historia en el "Dono" en Presidencia Roque Sáenz Peña. Tenía 19 años. La inquietud y la necesidad, ya que mi familia se esforzaba muchísimo para que yo estudiara, hizo que comenzara a buscar trabajo rápidamente. Fue así que me inscribí en los interinatos y suplencias y pronto aquello dio sus frutos: La dirección del por entonces Bachillerato N° 38 me cita para ofrecerme unas horas suplentes. La suerte estaba de mi lado. Lo cierto es que me ofrecieron unas suplencias de Historia de un par de meses y acepté. Me tocó dar clases en un quinto año lleno de varones, es más creo que eran todos varones como puede apreciarse en la foto. La experiencia fue dura pero la atravesé espartanamente. Recuerdo que en una de las clases tuve una discusión con uno de los alumnos, Ricardo Orellano, quien puso en duda mi capacidad para enseñar ya que era muy joven y me conocía de la vuelta de casa. Creo que llegamos hasta la dirección para hablar con la autoridad de ese momento. Lo cierto es que semanas después de ese hecho, Ricardo me pidió disculpas y problema resuelto. Fueron duras esas primeras experiencias docentes pero como dice el dicho "todo lo que cuesta vale", pronto fui ganando experiencia y me servirían de mucho en situaciones futuras por las que atravesaría. 



Hoy muchos de aquellos primeros alumnos son mis amigos y compañeros políticos, como el "Gringo" Condratiuk y Fabyo González. A algunos no los vi más y a otros los veo casualmente, todos hombres de bien y padres de familia. Hace poco, en 2022, encontré a Ricardo Orellano visitando Avia Terai, ya que vive en Buenos Aires. Pudimos compartir un rico guiso de arroz y contarnos cosas y recordar momentos, fue muy grato hablar con él. Recuerdos de mi experiencia docente y de los primeros surcos que fui marcando en este camino de sembrador...




sábado, 24 de abril de 2021

 Con los compañeros de Pampa del Infierno finalizando la Diplomatura Universitaria en Historia Argentina y Latino Americana en la UNCAUS en 2015.

sábado, 2 de enero de 2021


Viaje a  Posadas, Misiones junto a alumnos de la carrera de Historia, en el marco de un proyecto de Jóvenes y Memoria (año 2015)



 

viernes, 4 de diciembre de 2020

Acompañando a Luis Luna en el diseño de Murales en el CEP N° 27 de AVIA TERAI

 El profesor colega y amigo Luis Luna como coordinador del CAJ (Centro de Actividades Juveniles) propuso a los alumnos como actividad realizar murales en el CEP N° 27 de Avia Terai. Me ofrecí a colaborar ya que por esos años me desempeñaba como tallerista CAJ, enseñando Teatro en esa institución. Esta Imagen es de esa época, año 2005, donde posamos junto a alumnos y mi pequeña hija Sofía de meses. Grato recuerdo.



martes, 24 de noviembre de 2020

 

LA FALACIA DE LA NEUTRALIDAD DOCENTE

He escuchado y me han contado que no pocos docentes avalan la idea de no hablar de política en sus clases, en las aulas. Y una comprobación de este ideario ha sido por estos días las declaraciones de la ministra de Educación porteña Soledad Acuña.

Como docente con casi 28 años de antigüedad, siempre frente al curso, y como formador de docentes desde hace 13 años, confieso que siempre he inculcado a mis alumnos ideas políticas, si se quiere muy impactantes y muy comprometedoras: He inculcado a mis alumnos el compromiso con los Derechos Humanos, con la vida, con la independencia de pensamiento, a no dejarse influir por nadie; a defender lo que piensan a “capa y espada”, a reaccionar ante la injusticia, ante la opresión de todo tipo, ante la desidia, ante el maltrato y la desigualdad.

Soy Profesor de Historia y de Literatura, y eso implica, si es que realmente tomamos al área con respeto y con pasión, salirse repetidas veces del camino trazado por lo “educativamente correcto”, siempre en pos de resultados que impacten en el alumno y en los que nos escuchan, y no en la concepción tranquila de quien ordena desde arriba (llámese gobiernos de turno). En otras épocas los docentes de humanidades y sociales hubiéramos sido “carne de cañón”, pero considero que esos tiempos han pasado y que vivimos en democracia, aunque esta se muestre un poco desnutrida y deshidratada. Esperemos que algunas voces actuales sean solo eso.

Pero volviendo al título de este artículo, diré que siempre, siempre, he inculcado a mis alumnos a que dejen esa posición de neutralidad ante un tema candente, actual, donde podemos ejercer nuestro juicio crítico, donde siempre es necesario expresarnos y no escudarnos en la clásica frase “de eso yo no opino”. La neutralidad anula el pensamiento, más allá de que lo tengamos, omite una verdad y al omitirla pierde su fuerza, es decir su razón de ser. Es nada.

Vivimos en tiempos de grietas donde una porción de la sociedad ha instalado la idea de que ciertos términos son malas palabras: “populismo”, “adoctrinar”, “bajada de linea”, “ideologizar”, “comunista”, “socialista”, “zurdo” o “de izquierda” están en el ideario despectivo de sus conciencias nunca limpias, de sus oscuros pasados y de su pobre presente. Lo despectivo del termino lo da la animosidad, su prejuicio y la estrechez intelectual de quien lo emite.

Confieso que toda mi vida de docente he enseñado de una sola manera, porque así me lo han enseñado excelentes docentes que están por siempre en mi recuerdo: Rosa Gramajo, Gladys Kikura. José “Pepe” Nieva, Luis Luna, Osvaldo Díaz, Pedro Egea, la “Gorda” Raffín, Orlando Van Bredam, Mempo y varios colegas más que, diferencias ideológicas aparte, dejaban bien presente el respeto al alumno, a la vida, a la libertad de pensamiento y debíamos ser los garantes del derecho a la educación. Siempre he profesado la limpieza de pensamiento, aun si estos suenan agrios y oscuros para muchos.

Por todo esto no temo decir que he adoctrinado en el cooperativismo, la mejor manera sino la única, de soñar con una escuela más inclusiva, más igualitaria y más colectiva, donde uno se realice en conjunción con el otro. Los he convencido para que estudien, para que sus familias, muchas veces semianalfabetas, puedan integrarse a la sociedad de la educación; que busquen respuestas a los obstáculos que van a encontrar que, si caen, se levanten y sigan, porque una rodilla con cicatrices es señal de que lo intentaron. Que no se quejen porque sus estudiantes no aprenden, que lo lean como un desafío, como un escollo a sortear. Sean obstinados, enseñar es el trabajo de un docente, y el trabajo nunca se abandona.

Confieso que he adoctrinado a mis alumnos para que sean cuestionadores, obstinados y que, si se tienen que equivocar, eso no es la muerte; así se aprende. Nadie nació sabiendo ni llegó a la docencia haciendo hoyo en uno. Los he adoctrinado para que sean críticos y autocríticos, a no quedarse callados.

Le he dicho que un estado solo cumple su mandato cuando incluye a todos. Adoctrino. Cuando falla en esto sea “Juan” o “Pirulo”, debemos caerle con las de la ley, sin claudicar ante favoritismos ni partidismos.

Les digo y les seguiré diciendo a mis alumnos que discutan y argumenten cuando alguien quiere justificar la desigualdad, la intolerancia, la violencia o la discriminación, porque estas miserias humanas se reproducen muchas veces por nuestras omisiones, por nuestros silencios.

Todos los docentes sabemos que es imposible enseñar, educar, sin una visión determinada del mundo, sin un modelo como opción civil, por esto es que EDUCAR SIEMPRE SERÁ UN ACTO POLÍTICO. Y tengamos presente que esa visión del mundo se expresa por lo que enseñamos y también por lo que callamos, por lo que cuestionamos o por lo que dejamos pasar.

Muchos podrán decir contrargumentando: “pero una cosa es enseñar, otra adoctrinar”. Quienes esgrimen estas ideas son aquellos dinosaurios que se quedaron con la máquina del tiempo descompuesta y le temen horrorosamente a lo nuevo, a lo diferente. Prefieren caminar seguros por la senda de lo educativamente correcto antes de ser mirados como “sapo de otro pozo”. En realidad, estos cuestionan a aquellos que desafían la visión preestablecida por el poder de turno, por el poder hegemónico, aquel que dice que es lo verdadero y que no. He llegado a entender que somos adoctrinadores solo porque interpelamos al “status Quo” y porque generalmente somos gente con ideas diferentes, de izquierda, “Zurdos” como algunos nos llaman. Hay que denunciarlos.

Ante lo dicho también es justo aclarar que, por más que hablemos de igualdad ante el alumno, siempre existirá una asimetría de poder que nos pone en un lugar de ejercer nuestra responsabilidad y equilibrio. Más allá de nuestras parcialidades y subjetividades, que evidentemente son políticas, debemos ser capaces de mostrar la transparencia de nuestras ideas y argumentarlas desde lo razonable, lo lógico y lo discutible. Debemos promover la capacidad de escuchar al otro, del que piensa distinto, sin demonizarlo, y principalmente aceptar siempre la posibilidad de estar equivocado o ignorar ciertas cosas.

Un docente debe enseñar a vivir siempre en democracia, más allá de sus creencias, porque es la forma de gobierno que hemos acordado. Construir una sociedad democrática nos enfrenta a la constante pluralidad de ideas y cosmovisiones, de modelos políticos y económicos diferentes, donde no debe existir espacio para los controles y censuras de ningún tipo. Nunca podremos construir una Sociedad desde la neutralidad, desde el silencio, desde la “Obediencia debida” o desde donde el olvido del pasado sea la norma. Un verdadero docente no debe tenerlo como opción.

He llegado a esta etapa de mi docencia tratando de evadir, en lo posible, el uso de corbatas. He optado por usar una barba que muchas veces me jugó en contra. He disfrazado mi poca altura y otros defectos leyendo, preparándome, por respeto a mis alumnos. Trabajé en varios niveles educativos y en muchos lugares de la provincia. Anduve en bicicleta, motocicleta y en automóvil. No me hace ni mejor ni peor, solo con más experiencia que otros. Pero ese acervo, siempre fue digno, subjetivo, a veces parcial, con la claridad de la pasión, con la seguridad de quien cree en lo que piensa y enseña. Sin miedos, sin egoísmo, sin neutralidades, siempre de un lado. Por qué es lo único que tendremos, cuando ya viejo y jubilado, nos sentemos a fatigar las tardes, perdidos en los recuerdos del docente que “fui” o del que “quise ser”.

                                                 Fabián mancilla, 24 noviembre 2020